Aprender jugando: lo esencial
Para empezar, nada como los clásicos que nunca fallan: sonajeros suaves, mordedores con texturas, peluches blanditos y libros de tela llenos de colores, solapas, etiquetas para morder y pequeños espejos que fascinan. Están pensados para estimular los sentidos principales del bebé: la vista, el oído y el tacto.
También tenemos mantas y gimnasios de actividades que se convierten en auténticos parques de atracciones sensoriales. Texturas suaves, sonidos escondidos, elementos móviles… ¡todo invita al juego libre!
Cuando empiezan a moverse…
En cuanto se lanzan a explorar, llegan nuevos compañeros: andadores de madera, arrastres y balancines. Los andadores que seleccionamos son robustos, estables y bonitos, y suelen venir acompañados de pasabolas, bloques para apilar o piezas móviles que los convierten en centros de juego sobre ruedas.
Y qué decir de los balancines de animales: caballitos, burritos, cebras o gusanitos que no solo decoran, sino que entusiasman. Son uno de los regalos más pedidos para esta franja de edad. Y con razón.
Jugar y crecer
Para esos momentos en los que hace falta entretener o acompañar un rato de juego autónomo, también encontrarás cubos apilables, juguetes musicales, muñecos de actividades o juguetes de baño con diseños cuidados y materiales seguros.
Todo lo que ves aquí está seleccionado con mimo y experiencia real. Porque sabemos qué juguetes se quedan en el corazón (y en las manos) de los peques. Y también sabemos que jugar es su forma de aprender, de vincularse, de sentirse en casa.